Historia

Los Orígenes

El II Congreso de obreros tipógrafos celebrado en Valencia en 1884 concluyó con la redacción de las bases que llevarían a la creación de la Agrupación Socialista Valenciana, integrada casi en su totalidad por obreros del Arte de Imprimir. Cuatro años más tarde se celebraba en Barcelona el Congreso constituyente del PSOE, encabezado por Pablo Iglesias. En los años sucesivos el PSOE fue tomando protagonismo social, creándose agrupaciones locales al tiempo que lo hacía su militancia.

El 1898 Pablo Iglesias se presentó como candidato por Valencia, aunque no consiguió más que 79 votos frente a los 6000 de Blasco Ibáñez revelándose la eficaz organización electoral del partido blasquista así como la todavía débil implantación del socialismo en Valencia.

El colonialismo español había arruinado el país y había diezmado la juventud española. Delante esta situación caótica, a la que habría que añadir las reivindicaciones populares y el proceso contra algunos obreros de Barcelona acusados de terroristas, los socialistas y los republicanos encontraron el mejor caldo de cultivo para actuar conjuntamente, logrando una mayor visibilización del socialismo y del movimiento obrero. Una etapa que, sin embargo, no duraría mucho, ya que a partir de 1908 la falta de trabajo, la crisis económica y la guerra de África contribuyeron a la reducción de las distintas agrupaciones locales, que pasaron a tener menos de 30 afiliados.

No obstante, el peso de la federación valenciana fue en aumento, puesto que en las elecciones legislativas de 1918 fue elegido diputado el primer miembro del PSOE valenciano, Daniel Anguiano, y ese mismo año se reunió el XI Congreso del PSOE, del que fue vicepresidente Francisco Sanchís Pascual, importante figura del socialismo valenciano, que hacían prever un aumento del PSOE. Sin embargo, en el mes de febrero de 1922, se clausuraron los locales de los sindicatos obreros y de los partidos políticos a causa de los disturbios provocados por la guerra de Marruecos y la Agrupación Socialista Valenciana no pudo participar en las elecciones municipales de ese año.

Los siete años de dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930) sumieron al partido en la clandestinidad y provocaron la vigilancia policial de algunos de los dirigentes más destacados. Para poder subsistir y mantener la relación de todos los afiliados, la Agrupación Socialista Valenciana, se vio obligada a desarrollar una actividad artística y cultural al margen de la actividad política clandestina, que también se vio fuertemente mermada tras la muerte de Pablo Iglesias el 9 de diciembre de 1925.

Tras la dimisión de Primo de Rivera en 1930, se establecieron las garantías constitucionales que permitieron la celebración de unas elecciones municipales democráticas y el 14 de abril de ese mismo año el Partido Republicano alcanzaba y hacía realidad la II República. En noviembre de 1933 se celebraron elecciones legislativas y a partir de ese momento se acentuó la lucha de tendencias entre “reformistas”, “centristas” y “caballeristas” en el partido, aunque la Asociación Socialista Valenciana en su conjunto ajustó siempre su conducta a los principios fundamentales del PSOE.

El 18 de julio tras el levantamiento del Bando Nacional, Valencia se mantuvo en el lado del gobierno republicano legalmente constituido, frente a la rebelión militar fascista. En agosto de 1937, delante de la conducta indisciplinada de los directivos de la Federación Socialista Valenciana, la Ejecutiva Nacional no tuvo más remedio que decidir su destitución y sustitución por el Comité de la Agrupación de Valencia, que se hizo cargo de la Federación Socialista Valenciana el 25 de agosto. La lucha de tendencias tenía entonces su centro de acción en Valencia, donde, además del Gobierno, se habían concentrado los principales líderes políticos.

La Agrupación de Valencia contribuyó a la lucha antifascista durante la guerra civil con la presencia de muchos de sus afiliados en los frentes de combate. Los tres últimos meses de la República fueron tiempos dramáticos. Los reveses de los frentes, la caída de Cataluña, la hostilidad entre los partidarios de resistir y los entreguistas, presagiaba un final indigno para la causa republicana.

En la Transición

Las elecciones generales del 15 de junio de 1977 fueron la llave para la unidad socialista. En la Comunidad Valenciana concurrieron cuatro partidos socialistas: PSOE, Alianza Socialdemócrata, Unidad Socialista y PSPV-Bloc, aunque tras los buenos resultados del PSOE, se produjo un proceso de vertebración en torno a esta formación política. En el renombrado “acto de unidad”, celebrado el 25 de junio en las Escuelas Profesionales de San José, en Valencia, el PSPV, el PSP-PV y el PSOE formaron un partido único, que adopta la denominación de PSPV-PSOE al tiempo que el periodo preautonómico en España comenzaba a dar sus primeros pasos.

De hecho, la recién estrenada Constitución Española establecía en su título VIII una nueva organización territorial que permitió que en el País Valenciano se constituye el Plenario de Parlamentarios, compuesto por diputados y senadores de Alicante, Castellón y Valencia, iniciándose la discusión del Estatuto de Autonomía. En general, el mapa político de este período se resumía en una UCD que era mayoría a nivel estatal, pero no en el País Valenciano, donde predominaba la izquierda; y con una derecha minoritaria que provocó una gran tensión ciudadana al intentar frenar el proceso de autonomía. El inicio de la preautonomía dió lugar a la constitución del Consejo Preautonómico.

Esta etapa se caracterizará por la discusión de los diferentes proyectos de Estatuto, la falta de competencias reales y la inestabilidad de los gobiernos. Los dos primeros estuvieron presididos por el socialista Josep Lluis Albinyana, mientras que los dos últimos lo estuvieron por el centrista Enrique Monsonís. El primer Consejo Preautonómico se constituyó el abril de 1978, formando parte de él, aparte de Josep Lluis Albinyana, los socialistas Josep Bebía, Joan Lerma, Antonio García Miralles, Manuel Sánchez Ayuso y Ferran Vidal. En España, las elecciones generales de 1979, aparte del triunfo de la UCD, supusieron que el PSOE se consolidara definitivamente como la primera opción del socialismo, después del proceso de unión con la mayor parte de los otros grupos socialistas.

Las elecciones municipales de 1979 se tradujeron en un gran salto hacia delante, sobre todo por los pactos municipales de la izquierda, que permitieron que se consiguieran la mayoría de las alcaldías de los municipios más importantes, aparte de la Diputación de Valencia. A nivel interno, en mayo de 1979 se celebró el 28 Congreso del PSOE, donde Felipe González no se presentó a la reelección de su cargo tras serle rechazada la propuesta de abandonar el marxismo. Una decisión que provocó la constitución de una gestora y la convocatoria de un congreso extraordinario en septiembre de ese mismo año. Felipe González fue elegido de nuevo Secretario General con la condición, entre otras, de que el PSOE abandonara definitivamente las teorías marxistas que le habían hecho dimitir de su cargo unos meses antes.

Se inició a continuación un proceso que hará del PSOE un partido unido, con unas perspectivas electorales en aumento y una dirección consolidada alrededor de Felipe González, frente al hundimiento de la UCD y el PCE. El PSOE se convirtió, sobre todo después del golpe de estado del 23 de febrero de 1981, en una alternativa real de gobierno. En el 28é Congreso, gran parte de las delegaciones que fueron por el País Valenciano votaron a favor del mantenimiento del marxismo; eso comportó un enfrentamiento de posturas en el Congreso Extraordinario de julio de 1979, donde Joan Lerma accedió a la Secretaría General en sustitución de Joan Pastor. El conflicto se reproduciría en el II Congreso, de febrero de 1980, donde fue reelecto Joan Lerma, imponiéndose progresivamente la opción a favor del consenso, con la voluntad de conseguir las máximas competencias posibles, respecto al proyecto de Estatuto de autonomía. El proceso autonómico se desbloqueará, consensuándose el Estatuto de Benicàssim entre los socialistas, UCD y el PCE. Finalmente, el Estatuto de Autonomía será aprobado el l1 de julio de 1982.

Tras las elecciones de 1982, en las que el PSOE conseguió la mayoría absoluta, el PSPV-PSOE formaría un gobierno con la UCD y el PCE en noviembre de 1982, desbloqueándose las transferencias. En las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 1983, el PSPV-PSOE conseguiría la Presidencia de la Generalitat Valenciana, convirtiéndose Joan Lerma en el primer Presidente de la Generalitat Valencian, además de las Diputaciones de Alicante, Castellón y Valencia, así como los grandes ayuntamientos. Se iniciaba una época de gobierno de la Generalitat por parte de Joan Lerma, durante el cual se consolidó la institución, se ampliaran las competencias y se produjo la modernización de la sociedad valenciana.

Durante la dictadura

Al acabar la guerra civil, el 1939, las fuerzas democráticas de izquierdos se vieron obligadas a exiliarse o pasar a la clandestinidad. El régimen franquista continuó con la represión iniciada al estallar la sublevación militar en las zonas que ocupaba, fusilando y encarcelando los oponentes y consiguiendo neutralizar las organizaciones políticas que habían defendido la Repúbica. En medio del terror y la miseria, los pocos afiliados del PSOE que conseguían encontrarse y reconocerse, reiniciaban los hilos de unos contactos que se irían afirmando poco a poco.

El PSOE estaba organizado en el interior de España en las prisiones, campos de concentración y de trabajo, en las grandes ciudades y a través de la guerrilla. Por otra parte, también existía la organización en el exilio, sobre todo en Francia, donde se celebraron los congresos del PSOE y de la UGT durante la dictadura. El PSOE, muy diezmado por la represión, sin recursos económicos y con grandes divergencias entre el interior y el exilio, perderá terreno político en España, en beneficio de otras organizaciones políticas, como el PCE o CC.OO. Hasta a 1972, a los miembros del PSOE que quedaron en España ni tan siquiera se les permitió votar en los congresos del partido. Existía confusión, falta de coordinación, ausencia de consenso ideológico y programático, y un conflicto creciente entre los dirigentes del interior y los del exilio con respecto a las estrategias y tácticas.

El proceso de renovación socialista se confirmaría y ratificaría en el XIII Congreso Federal (octubre de 1974), celebrado a Suresnes, en las afueras de París, donde Felipe González Márquez sería nombrado Primer Secretario del partido.

El PSOE en Valencia

Acabada la guerra civil, el PSOE de Valencia se reorganizó en la clandestinidad, manteniendo contacto con la dirección en el exilio. En 1946 se reorganizaría nuevamente el PSOE en Valencia, reanudándose los contactos con los pueblos de la provincia, concentrándose la actividad en el apoyo y ayuda a los militantes que salían de las prisiones, la difusión de propaganda, la confección de documentación falsa. El nexo de unión con la dirección de Madrid como con la del País Vasco fue la figura de importantes dirigentes como Ramón Rubial, Gerardo Sanjuàn y José Calvo. Sin embargo, el aumento del peso de la dirección en el exilio motivó la asistencia de los dirigentes valencianos a los congresos y reuniones que se celebraron en Toulousse.

Si desde el fin de la guerra civil el PSOE valenciano se había mantenido cerrado, a partir de 1970 se iniciará una abertura de la organización a nuevos militantes. La diferencia generacional y las diferencias internas harán que el sector más joven actúe por su cuenta, y se organice con una cierta independencia, manteniendo conexión con Agustín Soriano y Elías Mauriño, los renovadores del PSOE, que ya lideran entre otros, Felipe González, Alfonso Guerra, Nicolás Redondo, Enrique Múgica etc., y que tomarán contacto con la Federación Valenciana recibiendo una muy buena acogida por parte de los jóvenes y una actitud de una cierta reticencia por parte de los más veteranos, quienes ni siquiera asistieron al XII Congreso Federal en el exilio

El Partido Socialista Valenciano y el Partit Socialista del Pais Valencià

A principios de los años sesenta se creó en Valencia el Partido Socialista Valenciano (PSV), cuyo origen se encuentra en la Universidad de Valencia, donde un grupo de estudiantes decidirán organizarse y promover la conciencia nacionalista en el ámbito universitario, para posteriormente extenderla por las comarcas del País. La declaración de principios del partido señalaba que el PSV “aspira a integrar las clases trabajadoras valencianas en la lucha contra el capitalismo y la opresión nacional”. El PSV mantuvo contactos con la resistencia nacionalista de Cataluña, con el Movimiento Socialista de Cataluña y con otras organizaciones.

El PSV se había creado en un momento en que prácticamente no existían partidos -a excepción del PCE-, ocupando el espacio nacionalista y socialista, cosa que, unida al progresivo giro a la izquierda de la Universidad de Valencia después de mayo de 1968, será motivo de confrontación y crisis en el PSV, y la principal causa de su posterior desaparición. Coincidiendo con la desaparición del PSV, y el declive del SDEUV, se producirá la radicalización del movimiento socialista a lo largo de 1975, lo que provocó masivas incorporaciones al PSOE renovado de Valencia, al igual que también sucedió con el Partido Socialista Popular, vinculado a los profesionales y la universidad, y el PSPV, que había ido ocupando el espacio socialista nacionalista y tomando cada vez más protagonismo en la sociedad.

Hasta 1976 no se constituyeron formalmente las agrupaciones locales, y es a partir de entonces cuando se manifiesta toda la voluntad política del PSOE para salir a la luz y organizarse abiertamente. En febrero de 1976 el PSOE estaba presente en veintitrés municipios de Valencia (la mayor parte en l’Horta y la Ribera).La expansión del PSOE en Valencia fue lenta desde 1975 hasta el comienzo de 1977, iniciándose un ascenso en los meses inmediatos a las elecciones generales de junio de 1977.La Federación Socialista Valenciana celebró su congreso los días 12 y 13 de febrero de 1977 en Burjassot. Valencia había conseguido que uno de sus militantes, Josep Lluís Albinyana, entrara a formar parte de la Ejecutiva Federal, y dos más, Enrique Sapena y Justo Martínez Amutio, en el Comité Federal. La correlación de fuerzas del partido hizo que no existiese un líder claro en la federación, de manera que se eligió una dirección colegiada formada por Manuel del Hierro, Joan Pastor y Joan Lerma. La nueva ejecutiva se encargó de elaborar las listas y de organizar las elecciones generales de junio de 1977. Asimismo se dedicó intensamente a implantar las nuevas agrupaciones locales y a aumentar la militancia por toda la provincia. El PSPV participará en la creación tanto del Consejo Democrático del País Valencià como de otras plataformas democráticas.

El XXVII Congreso Federal del PSOE, celebrado en Madrid (diciembre de 1976), acordó en una de sus resoluciones la creación de federaciones de nacionalidad o región, con amplia autonomía, que se dotarían de una organización propia. Es en este contexto que se creó la Federación Socialista del País Valencià, y se anunció la celebración del I Congreso Socialista del País Valencià.

El Gobierno de Joan Lerma

Sin duda, la llegada a la presidencia de la Generalitat de Joan Lerma será recordada como la época de construcción del autogobierno de los valencianos. En el año 1983 se constituyó el primer Parlamento valenciano de la democracia. Después de más de 270 años, los valencianos recuperaban plenamente sus instituciones y votaban directamente a sus representantes. Aunque no todos los partidos tenían claras las aspiraciones de los valencianos. La derecha quería un Estatuto con mínimas competencias, al que se accedería por la vía del artículo 143 de la Constitución. Desconfiaban de la capacidad de los valencianos para su propio autogobierno.

Sin embargo, se encontró con la firme oposición de los partidos de izquierdas y del propio PSPV, convencido de que esa medida no lograría satisfacer las aspiraciones de los valencianos, ni consideraba el carácter histórico de nuestra nacionalidad. Y con el conjunto de las fuerzas progresistas, el PSPV-PSOE exigió una mayor autonomía. Así, obtuvo un gran acuerdo que permitió a la Comunidad Valenciana ser una autonomía con plenas competencias. La decisión y la fuerza de los socialistas valencianos fue imprescindible para superar las limitaciones que la derecha quería imponer a la autonomía valenciana.

En las elecciones de 1983, las primeras para las Cortes Valencianas, dieron una gran victoria a los socialistas. Las Cortes eligieron a Joan Lerma Blasco primer President de la Generalitat Valenciana, iniciándose así un nuevo tiempo de progreso y tolerancia que transformaría profundamente la Comunidad Valenciana y que aumentaría su prestigio.

Los valencianos preferirían gobiernos socialistas durante más de 12 años, hasta las elecciones de 1995. El PSPV-PSOE había construído una opción política centrada en la lucha contra las desigualdades y la marginación social, en el progreso y el bienestar ciudadano, en la defensa de las señas de identidad del pueblo valenciano y en la colaboración solidaria con la resto de los pueblos de España. En las elecciones autonómicas hasta ese año, la mayoría de los valencianos se identificarán profundamente con esta formula política y con la persona que la representó: Joan Lerma, puesto que la Comunidad Valenciana, nunca había vivido una época de transformaciones y de éxito colectivo tan intenso al fijar entre sus grandes objetivos la creación de puestos de trabajo, el acceso universal a la sanidad, la extensión de la educación y la cultura y la promoción de las personas mayores.

La defensa de la lengua y de la identidad de los valencianos centró también la acción de los socialistas en el Gobierno valenciano. Durante los años de Gobierno socialista, las iniciativas de la Generalitat, unidas al dinamismo de nuestra sociedad, hicieron que la Comunidad Valenciana pasara de tener menos del 75 % de la renta media europea a más allá del 82 %. Para modernizar las empresas valencianas, hacerlas más competitivas y generar más puestos de trabajo, se crearon planes de desarrollo tecnológico y centros de investigación y desarrollo; se fomentó la creación de los Institutos Tecnológicos (investigación de nuevas tecnologías para aplicarlas en las empresas), el IMPIVA (Instituto de la pequeña y media empresa) y el Instituto Valenciano de Finanzas (financiación de inversiones) y se apostó por el turismo como eje central de la economía valenciana. Por ello, entre otras iniciativas, se creó el Instituto Valenciano de Turismo (ITVA) y la Escuela Oficial de Turismo de la Generalitat en Alicante.

Las oportunidades de acceso a la Educación mejoraran también radicalmente durante esta etapa, permitiendo que 150.000 jóvenes accedieran a los niveles educativos no obligatorios. Al acabar el mandato de los socialistas en la Generalitat Valenciana, más de un 30 % de los jóvenes valencianos estaban en la Universidad, cuando poco más de diez años antes solo eran el 13 %. Este cambio no fue un proceso natural o casual, fue producto de una firme voluntad política de creer y de invertir en los jóvenes como un factor esencial de progreso de nuestra Comunidad. Se actualizó el sistema educativo, preparando las condiciones para desarrollar la LOGSE; se construyeran más de 120 institutos de BUP y FP por toda la Comunidad; se ampliaron el número de becas para alumnos de secundaria hasta las 70.000, y se duplicaron en pocos años las becas para libros, llegando a las 175.000.

La recuperación de las Señas de Identidad y la igualdad en el acceso a la Cultura recibieron un fuerte impulso durante la etapa de Gobierno socialista. Se promovió una Ley de Uso y Enseñanza del Valenciano, que las Cortes aprobaron por unanimidad en Alicante y que se convirtió en un poderoso instrumento para recuperar el valenciano. Así como la creación de la Radiotelevisión en 1983. Hasta entonces únicamente 10 centros educativos ofrecían enseñanza en valenciano y 115 centros ofrecían clases de valenciano. Doce años después, todos los centros de enseñanza de la Comunidad Valenciana ofrecían clases de valenciano y casi 600 ofrecían una enseñanza íntegramente en nuestra lengua. Se realizaran además grandes proyectos culturales como el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) o el Palacio de la Música de Valencia (con el Ayuntamiento de la capital).

En Sanidad, más de 400.000 ciudadanos se incorporaran a recibir las atenciones del sistema sanitario público valenciano, que se vio ampliado con más de 100 nuevos centros de salud y cinco nuevos hospitales comarcales por toda la Comunidad Valenciana como los de Vinaròs, Requena, Santo Juan o el de la Vega Baja. El número de camas de atención médica aumentó más de un 25 % y el número de profesionales del sistema sanitario público pasó en pocos años de 19.000 a superar las 26.000 personas.

En Servicios Sociales y atención a las personas mayores se hizo también una gran transformación., por eso se invirtió también en dar una acogida digna a más de 10.000 personas en residencias para la tercera edad y discapacitados. Además, se creó un Plan de Vivienda que batió todos los récords al construirse en pocos años más de 50.000 viviendas sociales, superándose todos el objetivos que el gobierno se había marcado y superando al resto de Comunidades Autónomas.

La etapa de Gobierno de Joan Lerma, caracterizada por la honradez y austeridad, supuso importantes cambios para la Comunidad Valenciana. El Gobierno socialista de la Generalitat cumplió su papel de impulsar las condiciones para el desarrollo económico, y trabajó siempre por el bienestar de la mayoría y para hacer realidad la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, aunque ello no le eximió tampoco de cometer los errores propios de cualquier gobierno. En efecto, las circunstancias generales que se vivieron y el aumento del desempleo por una crisis generalizada en el territorio español crearon una situación que nuestros esfuerzos no pudieran superar. La obra realizada es, sin embargo, un patrimonio político importantísimo y la base para la recuperación de un proyecto de progreso al que puedan sumarse nuevamente la mayoría de los valencianos.

En la Oposición

Las elecciones autonómicas del 1995 supusieron la primera victoria electoral del Partido Popular (PP), lo que provocó que el PSPV-PSOE se convirtiese en el principal partido de la oposición a pesar de que apostó en su campaña electoral por una firme ampliación del Estado del Bienestar y la creación de empleo. Sin embargo, la crisis económica que afectó a España a comienzos de los 90 y el desgaste del gobierno del PSOE de Felipe González en Madrid provocaron un cambio de tendencia política en las numerosas autonomías que celebraron elecciones autonómicas en 1995.

La primera legislatura (1995-1999) estuvo caracterizada fundamentalmente por dos aspectos: una política de oposición cada vez menos visible debido a la escasa difusión de la misma en los medios de comunicación, (con un control férreo por parte del nuevo gobierno del PP); y también por un proceso de reestructuración interna del partido que provocó que la atención política se centrara casi exclusivamente en cuestiones internas hasta el año 2000. Este proceso de reestructuración en el seno del PSPV-PSOE fue paralelo al del PSOE en todo el estado. La no renovación en el cargo de secretario general del PSOE de Felipe González significó la llegada a la secretaria general de Joaquín Almunia en un momento complejo, puesto que el PSOE no sólo había abandonado el gobierno central por primera vez desde 1982, sino que además había perdido la presidencia de numerosas autonomías.

Además, este proceso de reestructuración significaba iniciar un proceso de renovación de cargos, tanto a nivel federal como las distintas federaciones, ahondando más en las cuestiones internas del partido. Así, en el País Valenciano, se celebró el VIII Congreso del PSPV-PSOE en julio del 1997, el conocido como “Congreso de la Politécnica”. El secretario general Joan Lerma manifestó entonces su intención de no volver a presentarse y, en una reñida votación, Joan Romero se convirtió en el nuevo secretario general del partido.

La nueva Comisión Ejecutiva Nacional fue ampliada por decisión del Comité Nacional de noviembre del mismo año, con la novedad de que, además se introdujeron las elecciones primarias dentro del partido. Así los candidatos a Presidente del Gobierno, a Presidente de la Generalitat y a alcaldes de las principales poblaciones serían a partir de entonces elegidos por toda la militancia. Como candidatos de la Generalitat Valenciana se presentaran el secretario general Joan Romero, el exministro de Interior Antoni Asunción y la que fue alcaldesa de Valencia y presidenta de la Diputación Clementina Ródenas. Joan Romero salió ganador de estos comicios y proclamado candidato a Presidente de la Generalitat. No obstante las diferencias internas continuaban y semanas antes de las elecciones autonómicas del 1999, Joan Romero presentó la dimisión al Comité Nacional. Se nombró una Comisión Gestora y Antoni Asunción se convirtió en el nuevo candidato a la presidencia de la Generalitat.

A pesar de todo, el PSPV-PSOE se presentó a las elecciones con un importante programa electoral que estructurado en seis puntos. El primero pretendía fortalecer al gobierno de la Generalitat Valenciana, con la idea de un federalismo cooperativo y solidario, que significaba apostar por un nuevo modelo de financiación de las comunidades autónomas. También se señalaba la necesidad de debatir la reforma del Senado y del Estatuto de Autonomía. El segundo y tercer punto reflexionaba sobre un nuevo estilo de política, haciendo referencias a los jóvenes, a los mayores, a la familia y a la solidaridad exterior. Los siguientes aspectos marcaban la posición del partido con respecto a la economía: infrastructuras, empleo, crecimiento estable y desarrollo sostenible, el campo y el turismo; con respecto a los servicios públicos, que los definía como universales y eficientes, y que desarrollaba la tarea que un gobierno de izquierdas tenía que hacer en sanidad, educación y política cultural; y con respecto a la administración de las ciudades. Sin embargo, el PP revalidó la presidencia debido a que los problemas internos todavía eran evidentes y habían dificultado notablemente los problemas de oposición durante el primer año de legislatura.

En septiembre del 1999 se celebró en Valencia un nuevo Congreso Extraordinario en el que Joan Ignasi Pla fue elegido Secretario General, pero dado que la inestabilidad continuaba puso su cargo a disposición de la Ejecutiva Federal intentando buscar una salida al conflicto de inestabilidad interna que sufría el PSPV-PSOE. Un problema que quedó solucionado cuando, un año después, en septiembre del 2000, un nuevo Congreso elegía, por segunda vez como secretario general al diputado Joan Ignasi Pla, quien dirigió el PSPV-PSOE hasta octubre de 2007, después de dos derrotas electorales (2003 y 2007) y tras haber presentado una moción de censura contra el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, sin que ésta llegase a prosperar. No obstante, fue destacable el éxito de su importante esfuerzo para estabilizar el partido, consensuar las posiciones de las diferentes sensibilidades y lograr una oposición unida capaz de volver a convertirse en el referente de la izquierda valenciana.

Tras su renuncia, la dirección del PSPV-PSOE creó una gestora presidida por Joan Lerma hasta la celebración del XI Congreso Nacional del partido, celebrado a finales de septiembre de 2008 en Valencia, del que salió elegido secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, tras enfrentarse a la candidatura liderada por el alcalde de Morella, Ximo Puig. La lucha contra la corrupción y el cambio de la estructura comarcal del partido por una estructura provincial fueron las características principales de la dirección de Jorge Alarte, quien sin embargo, y a pesar de los numerosos casos de corrupción relacionados con el Partido Popular que consiguió llevar a los tribunales, no pudo recuperar la presidencia de la Generalitat en las elecciones autonómicas de mayo de 2011.

Por este motivo y tras la finalización de su mandato, el XII Congreso Nacional del partido, celebrado en Alicante en marzo de 2012, designó como nuevo secretario general del PSPV-PSOE a Ximo Puig, quien venció frente a la candidatura encabezada por Jorge Alarte. El entonces alcalde de Morella se convertía así en el nuevo secretario general del PSPV con la tarea de recuperar “la dignidad y la vergüenza” de la Generalitat a manos de un gobierno socialista, progresista y centrado en las personas más allá del amiguismo y de los casos de corrupción. Dos años después de su elección como secretario general, y tras su firme apuesta por recuperar la democracia y la confianza de la ciudadanía en la política, Ximo Puig impulsó el primer proceso de primarias abiertas a la ciudadanía en toda España para la elección del nuevo candidato a la presidencia de la Generalitat. Unos comicios en los que fue elegido como candidato socialista frente a la candidatura encabezada por Toni Gaspar, con el respaldo no sólo de los militantes socialistas, sino también de los de numerosos ciudadanos dispuestos a apoyar a la alternativa que representa Ximo Puig.

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